Manual del inadaptado lúcido
No fumo, no tomo, no me drogo. No me escondo en el fútbol ni me disuelvo en multitudes que gritan goles para tapar vacíos. No corro detrás del último gadget ni colecciono experiencias de catálogo. Me cuido, sí. Pero no por moralismo: por autodefensa.
Mi único escape —si es que hay que tener uno— es pensar. Leer. Dudar. Investigar. Raspar la superficie hasta que arda. Ya sé cómo suena: elitista, solemne, insufrible. Pero no. No hay pedestal acá. Hay calle, hay piel, hay ojeras de insomnio filosófico.
Lo intenté, eh. Años jugando a ser "normal", disfrazándome de ligereza, forzando pertenencias que me apretaban como un traje ajeno. Probé la liviandad y me dio acidez. Fracaso rotundo en el arte de hacer como que no me importa.
Y descubrí que no es valentía ni rebeldía: es incapacidad para anestesiarme. No puedo no sentir, no pensar, no cuestionar. Y en este mundo que aplaude al distraído y castiga al intenso, ser así es casi un acto criminal.
Pero acá estoy. Sin atajos. Sin disfraces. Con la conciencia como única adicción.
Listo para llevar a buen puerto otro desafío.
Soy Pablo Mera y me algunos me dicen "trompo".Soy de Peñarol , rugbier, sangre A+ y tartamudo y nada de lo anterior va a cambiar.
No comments:
Post a Comment