Pablo Mera a.k.a Pablo EMG , Uruguayan-born writer and longtime resident of Paraguay whose life has moved through sport, business, reinvention, family devotion, setbacks, observation, and persistent hope. he writes with unusual candor about dignity, masculinity, suffering, resilience, love, and the architecture of a meaningful future. The Lucid Misfit’s Handbook is his first major English-language work.
Hijos Baston
Biodescodificacion
Hijos Baston
Los padres van envejeciendo y llega un día en que necesitan que los cuiden. El cuidador o cuidadora suele ser el hijo menor. En la mayoría de las ocasiones, la hija/ hijo menor es la que realiza la función de hija bastón, es decir, será el bastón de los padres y los cuidará incondicionalmente cuando sean mayores.
La hija/hijo bastón
Vamos a hablar de la hija/hijo bastón porque suelen ser mas las mujeres quienes cuidan a los padres. Si es la hija menor, muy probablemente será al hija bastón. Si hay algún hermano varón menor que ella, las circunstancias podrían cambiar
¿Cuándo se empieza a ser hija/hijo bastón?
La hija/ hijo bastón nace con este programa inconsciente: cuidar a los padres cuando sean mayores. De hecho, en multitud de ocasiones la hija/ hijo bastón no tiene pareja ni hijos. No puede crear su propia familia porque debe estar disponible para cuidar a sus padres cuando estos sean mayores. Puede incluso vivir con los propios padres o muy cerca de ellos (en el mismo bloque, delante, en la misma calle, etc.).
Muchas veces cuando preguntas a una hija/ hijo bastón porque no ha encontrado pareja te responde de forma racional que no la ha encontrado porque no ha querido. Lo cierto es que no puede encontrarla porque debe cuidar a los padres. Ya tiene esa familia.
¿Qué pasa si quieren distanciarse de los padres?
Alejandro Jodorowsky Pensamiento Sin Censura
Cuidar a los padres, cuando uno es libre, no es ningún problema. Es decir, cuando podemos llamarlos o irlos a visitar cuando queremos mantenemos con ellos una relación normal’ de padres-hijos (generalizamos con lo de ‘normal’ para que se entienda). No obstante, las hijas bastón tienen la obligación de cuidar a los padres y se sienten culpables si no los cuidan, si no les prestan atención. Por eso los ven cada día, o los llaman (si es que no viven con ellos). Es habitual que si un día la hija/ hijo bastón siente que no quiere llamarlos o no
quiere verlos durante unos días y se lo dice, sus padres (muchas veces es la madre) se lamentan, se hacen las víctimas. También puede pasar con las vacaciones, cuando quieren irse a algún sitio varios días. Sus padres incluso pueden ponerse enfermos para evitar que se vayan. En todas estas situaciones, la hija/ hijo bastón se siente chantajeada y acaba cediendo.
La hija/ hijo bastón cuida a los padres hasta que fallecen. Después, muchas de ellas/ ellos siguen sin tener pareja. Aunque los padres no estén, siguen con el programa de cuidado. En algunos casos, van a vivir a la casa de los padres si es que ya no vivían antes y no tienen espacio ‘emocional’ o ‘físico’ (real) para una pareja. Por ejemplo, todas las habitaciones de su casa tienen cama individual, o tienen todas las cosas de los padres, etc. y no hay sitio para alguien de fuera.
¿Cómo liberarse y dejar de ser hija/ hijo bastón?
Para dejar de ser hija/ hijo bastón hay que tomar conciencia, comprender que se lleva esa programa. En descodificación hay que trabajar con el árbol transgerenacional y así encontrar el programamante desactivar esa programación para que la hija/ hijo bastón se libere de ese programa de cuidado a los padres y pueda empezar a vivir su propia vida.
CUÁL ES TU CASA?
Patricia (29 años): «Siento que he avanzado harto en terapia: ya no me
siento la “hija bastón” ni la “hija terapeuta” de mi mamá, hoy me siento
mucho más pareja de Mauricio. Estamos viviendo juntos desde hace años,
pero yo todos los fines de semana volvía a dormir a mi casa..».
Yo: «¿Cuál es “tu casa”?»
Patricia: (pensando) «Qué heavy... No lo había pensado... Cómo nos
pilla el lenguaje... Yo todos los fines de semana volvía a dormir a la casa de
mi mamá. Mi casa es con Mauricio. Es importante que empiece a llamarla
así. Ahora me siento más libre de poder cortar el cordón con mi mamá, me
siento menos culpable, ya no siento que la estoy dejando sola. Ella tiene su
vida y yo la mía. No se trata de desinvolucrarme ni de ser poco cariñosa,
sino de tener los límites con mi mamá más claros y menos difusos. Me
quedó dando vueltas lo de “mi casa...”.»
Sebastián León - La niñez herida