Vi tantas liebres correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y
apreciar el recorrido. Aprendí que nada en esta vida es seguro, solo
la muerte y por eso disfruto el momento y lo que tengo. Aprendí que
nadie me pertenece, y que estarán conmigo el tiempo que quieran y
deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber
a cada momento y contra lo que sea, que la verdadera amistad si existe
pero no es fácil encontrarla, que quien te ama te lo demostrará
siempre sin necesidad que se lo pidas, que ser fiel no es una
obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti.
Eso es vivir. Y Celebro la vida, segundo a segundo
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