Gachon University Gil Hospital in South Korea
las mujeres ocurre normalmente todo lo contrario" http://goo.gl/qZiVp
Men: Hold up your right hand. Are your index and ring fingers mismatched? Congratulations, you're more likely than men with matching digits to have a long penis.
A smaller ratio between the second and fourth fingers is linked to a longer stretched penis size, researchers report today (July 4) in the Asian Journal of Andrology.
The findings go beyond providing a new finger ratio-based pick-up line for men in bars, however; researchers say that a quick look at a man's fingers could reveal his exposure to male hormones in the womb, providing a hint about his risk for hormone-driven diseases like prostate cancer.
The idea that men's finger ratio and hormone exposure are linked is not a new one. Studies have found that the ratio between the second and fourth finger is related to sperm count, likelihood of heart attack, hand preference, facial masculinity and more. One small 2002 study published in the journal Urology found a correlation between the length of the index finger and genital size in healthy men under 40, suggesting that testosterone exposure in the womb affects the growth of both.
Stretched penis length
In the new study, researchers at Gachon University Gil Hospital in South Korea recruited 144 volunteers 20 years of age and older who were going to undergo urological surgery. While the men were under anesthesia, the researchers measured their finger lengths and both their flaccid and stretched penis lengths. Stretched penis length is statistically correlated to the size of the penis when fully erect. [5 Myths About the Male Body]
The average flaccid penis length, the researchers found, was 3.0 inches (7.7 centimeters), with a range of 1.6 to 4.7 in. (4 to 12 cm). Stretched lengths ranged from nearly 3.0 to 6.7 in. (7.5 to 17 cm), with an average of 4.6 in. (11.7 cm).
The average ratio between the two fingers was 0.97, with a range of 0.88 to 1.12, making the differences hard to make out with the unaided eye. But the lower the digit ratio, the study found, the longer the penis was likely to be.
Testosterone in the womb
The prenatal hormone exposures and genetic processes that link fingers to penises are still unknown, the researchers wrote, though testosterone in the womb seems to play a role. If the findings hold, wrote Skidmore College biologist Denise Brooks McQuade in an editorial accompanying the study, digit ratio could provide an at-a-glance measure for doctors to gauge how much testosterone their patients were exposed to in the womb.
That makes digit-ratio measurement far more than a fancy bar trick, wrote McQuade, who was not involved in the research.
"'Hotness' aside, the value of digit ratio research for the biomedical scientist or clinician may come from the predictive abilities and risk-assessment qualities of the measurement for clinical conditions," she wrote.
¿Sabías que los hombres tienen el dedo anular más largo que el dedo índice, mientras en las manos de las mujeres ocurre normalmente todo lo contrario? Según un estudio de biólogos de la Universidad de Florida y del Instituto Médico Howard Highes, en Estados Unidos, la proporción de los dedos de la mano de hombres y mujeres depende del balance de hormonas sexuales durante el desarrollo embrionario, concretamente del andrógeno y el estrógeno.
El hallazgo proporciona una explicación biológica a las decenas de estudios previos que vinculan la proporción de los dedos con rasgos como el número de espermatozoides en varones, la agresvidiad, la habilidad musical o el éxito en deportes, así como ciertas enfermedades (autismo, depresión, cáncer de mama...).
“Además de entender una de las diferencias físicas más extrañas entre hombres y mujeres, es emocionante pensar que los dedos podrán decirnos a qué señales hemos estado expuestos en el útero materno”, subraya Martin Cohn, coautor del estudio que publica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). “Hay cada vez más evidencias de que las enfermedades de los adultos tienen orígenes fetales; con los nuevos datos podremos ayudar a explicar algunas de ellas”, añade el investigador.
En una serie de experimentos con embriones de ratón, Cohn y sus colegas comprobaron que, si manipulaban los niveles de hormonas sexuales, más andrógeno equivalía a un cuarto dedo más largo. Y llegaron a la conclusión de que las señales hormonales regulan a qué velocidad se dividen las células precursoras del esqueleto óseo. Además, curiosamente los huesos de cada dedo tienen diferente sensibilidad a los andrógenos y los estrógenos.
Desde la época romana, los seres humanos hemos asociado el cuarto dedo a los anillos. Y en muchas culturas, cuanto más largo es el dedo anular en un hombre, más fértil se le considera.
¿Sabías que los hombres tienen el dedo anular más largo que el dedo índice, mientras en las manos de las mujeres ocurre normalmente todo lo contrario? Según un estudio de biólogos de la Universidad de Florida y del Instituto Médico Howard Highes, en Estados Unidos, la proporción de los dedos de la mano de hombres y mujeres depende del balance de hormonas sexuales durante el desarrollo embrionario, concretamente del andrógeno y el estrógeno.
El hallazgo proporciona una explicación biológica a las decenas de estudios previos que vinculan la proporción de los dedos con rasgos como el número de espermatozoides en varones, la agresvidiad, la habilidad musical o el éxito en deportes, así como ciertas enfermedades (autismo, depresión, cáncer de mama...).
“Además de entender una de las diferencias físicas más extrañas entre hombres y mujeres, es emocionante pensar que los dedos podrán decirnos a qué señales hemos estado expuestos en el útero materno”, subraya Martin Cohn, coautor del estudio que publica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). “Hay cada vez más evidencias de que las enfermedades de los adultos tienen orígenes fetales; con los nuevos datos podremos ayudar a explicar algunas de ellas”, añade el investigador.
En una serie de experimentos con embriones de ratón, Cohn y sus colegas comprobaron que, si manipulaban los niveles de hormonas sexuales, más andrógeno equivalía a un cuarto dedo más largo. Y llegaron a la conclusión de que las señales hormonales regulan a qué velocidad se dividen las células precursoras del esqueleto óseo. Además, curiosamente los huesos de cada dedo tienen diferente sensibilidad a los andrógenos y los estrógenos.
Desde la época romana, los seres humanos hemos asociado el cuarto dedo a los anillos. Y en muchas culturas, cuanto más largo es el dedo anular en un hombre, más fértil se le considera.

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