Desde lejos se te embroca, pelandruna abacanada,
que naciste en la miseria de un cuartucho de arrabal,*
pero hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada,
la manera de sentarte, de charlar o estar parada,
o ese cuerpo acostumbrado a las pilchas del percal.
Ese cuerpo que hoy te marca los compases tentadores
del canyengue de algún tango en los brazos de algún gil,
mientras triunfa tu silueta y tu traje de colores
entre risas y piropos de muchachos seguidores,
con el humo de los puros y el champán de Armenonvil.
Son macanas: no fue un guapo haragán ni prepotente,
ni un cafishio veterano el que al vicio te largó;
vos rodaste por tu culpa, y no fuiste inocentemente:
¡berretines de bacana que tenías en la mente
desde el día en que un magnate cajetilla te afiló!
Yo me acuerdo: no tenías casi nada que ponerte;
hoy usás ajuar de seda con rositas rococó...
¡Me revienta tu presencia, pagaría por no verte!
Si hasta el nombre te has cambiado como cambiaste de suerte:
ya no sos mi Margarita... ¡ahora te llaman Margot!
Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana
a un lujoso reservado del Petit o del Julien;
y tu vieja, pobre vieja, lava toda la semana
pa' poder llenar la olla con pobreza franciscana
en el triste conventillo alumbrado a querosén.
Aún me acuerdo: no tenías casi nada que ponerte;
hoy usás ajuar de seda con rositas rococó...
¡Me revienta tu presencia, pagaría por no verte!
Si hasta el nombre te has cambiado como cambiaste de suerte:
ya no sos mi Margarita... ¡ahora te llaman Margot!
Margot
Celedonio Esteban Flores (1896 – 1947).
Música: Carlos Gardel y José Razzano
El arrabal en el tango
Las palabras "arrabal" y "arrabalero" entraron en el tango en 1919 de la mano de un poeta,
Celedonio Flores, y salieron en los años 40 de la mano de otro poeta, Homero Manzi.
Fueron treinta años en los que la geografía urbana fue uno de los temas principales de las
letras de tango.
"Arrabal" es una palabra castellana de origen árabe.
No es el latino "suburbio"(sub-urbis),que supone una organización territorial, ni el medieval "extramuros", que implica por oposición una ciudad amurallada, ajena a la tradición americana.
Es un ser de la ciudad fuera de sí, un derrame de su substancia que forma un frente impreciso sobre la campaña.
El arrabal se define más en el tiempo que en el espacio: es el crecer de una ciudad.
Y Buenos Aires es una ciudad que ha crecido continuamente, desde la "gran aldea" de 180
mil habitantes del 1870 hasta la megalópolis de diez millones del 1960.
En los momentos críticos de su expansión (que coinciden con los del nacimiento, los de la afirmación y los
del auge del tango) tenía más arrabal que ciudad, más margen expansivo que centro. Esto
no significa que el arrabal haya sido la cuna o el territorio exclusivo del tango. La imagen
que figura un tango centrípeto, que desde el borde extremo de la ciudad conquista el
centro, es solo una metáfora del éxito en sociedad.
"Arrabal" -como "orilla" y "orillero" que es su forma peyorativa- tiene una fuerte carga
social; el afuera que implica es un "abajo", y el centro al que se opone es un "arriba", en
una sociedad que mal tolera las metáforas verticales (casi todos los argentinos califican a sí
mismos como clase media).
El uso social de la palabra es evidente en Celedonio Flores:
**Se te reconoce desde lejos, haragana enriquecida,
que has nacido en la miseria de una casa de vecindad de arrabal...
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